registros akáshicos abundancia

En el artículo de hoy quiero hacer un pequeño resumen de un proceso terapeútico que he llevado a cabo con un chico. Presenta un perfil típico de baja energía, desgana, cansancio, aislamiento social (solo quiere ir a casa después de trabajar y encerrarse a ver televisión), y con pensamientos muy negativos en todo su discurso.

Iniciamos una primera sesión de lectura de su registro akáshico y sanación akáshica y vemos en primer lugar el aprendizaje que necesita superar relacionado con la situación. Esta primera información para él le da bastante sentido, le aporta luz. A continuación vamos identificando todos los bloqueos urgentes relacionados con ese malestar. Los analizamos, los comprendemos y sanamos. Después de esa primera sesión refiere una pequeña crisis curativa con dolor en la zona de los riñones. Los riñones hacen referencia a los miedos y ahí nos damos cuenta de que la siguiente sesión seguramente aparecerán los miedos. Efectivamente, a la semana hacemos una segunda sesión y vamos trabajando esos miedos y afinando vamos relacionando varios miedos a decir las cosas o determinadas cosas. Un miedo a enfrentar diversas conversaciones y a hacer valer su postura ante los demás. En este punto ya tenemos más acotada la situación. En la tercera sesión trato de explorar la esfera profesional pero por ahí no va su situación así que indagando con su registro akáshico vemos que el tema familiar es en esos momentos lo que le está provocando ese bloqueo en su vida. En concreto comunicación con su familia sobretodo para comunicar sus opiniones, necesidades o sencillamente mostrar su descontento ante los demás miembros de su familia. Aquí aparece un viejo patrón de comportamiento inculcado donde la complacencia de los demás es la base. Con todo esto tan afinado, seguimos sanando esos bloqueos relacionados con la comunicación en la familia, y sobretodo dando más consciencia, ampliando la información a su situación. Algunos de los bloqueos que aparecieron en la sesión fueron patrones de comportamiento, creencias limitadoras y programaciones mentales, otro tipo de bloqueo también salió más en la línea kármica como imposiciones, karmas residuales o promesas. Acabamos la sesión y el refiere una sensación de mayor paz, de calma. Aprovecho esa sensación de satisfacción y de avance para recomendarle unos ejercicios para ir haciendo en casa a ratos y estar con un mayor nivel de energía. Finalmente realizamos una última sesión y la espaciamos cerca de un mes. Cuando lo recibo percibo una actitud mucho más positiva que cuando tuvimos nuestra primera sesión. Está animado, saliendo más de casa y sobretodo como novedad me comenta que se ha apuntado a cantar en una coral y eso le ayuda a trabajar el quinto chakra y la comunicación. Eso es un gran avance y lo celebramos. En la sesión repasamos el tema de la comunicación en la familia, equilibramos los chakras y de ahí en adelante ya sigue él por su cuenta. En el contacto que hemos seguido manteniendo me comenta que ha hablado con su familia, ha sacado el coraje y la valentía necesaria para hacerlo y que ha decidio hacer las cosas que realmente quiere hacer aunque a su familia no le parezca bien o correcto. Ha sido consciente de que lo importante es “gustarse a si mismo y no buscar la aprobación permanente de los demás”. Ha vuelto a ir al gimnasio, y sigue haciendo unos ejercicios de aumento de nivel de vibración y conexión a la tierra para esta bien enraizado y seguro de si mismo.

Lo más importante de todo el proceso ha sido su apertura, confianza y capacidad para tomar consciencia de la situación y ver cómo algo que tenía que ver con expresar sus necesidades a los demás o incluso mostrar su desacuerdo en cosas de la familia le estaba restando energía y llevando cada vez más a un aislamiento que le hacía entrar en un bucle. Mi apoyo ha consistido en ayudarle a ir cada vez más al fondo, profundizar en diversas cuestiones, incluso algunas que aquí por cuestiones de confidencialidad no considero apropiadas explicar, y limpiarle aquellos bloqueos que le hacían estar tan hacia dentro evitando las relaciones sociales y familiares. Ha sido como haberle enseñado a montar en bicicleta, le dí ese primer pequeño empujón para que él pueda ya pedalear solo y decidir sus caminos.

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