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En el post de hoy, siguiendo la temática del post anterior, quiero abordar dos  opuestos: Desidia versus Laboriosidad

Todos tenemos temporadas de estar más perezosos, más desmotivados, y temporadas donde el ponernos manos a la obra está muy presente, nos activamos, creamos, generamos. Es muy habitual en las sesiones de akáshicos atender cuestiones como : “últimamente no tengo ganas de nada”... Pues bien, desde la óptica de coaching con akáshicos, trabajando con estados expandidos de consciencia, podemos observar sus causas, y buscar respuestas.

Por supuesto, vivimos en una sociedad donde lo que es bien valorado es la laboriosidad. A veces, nos olvidamos que hay momentos donde nos dedicamos a “No hacer”. Ojo, no hacer no es lo mismo que no hacer nada. Poniendo un ejemplo, cuando una flor está creciendo, realmente no está haciendo, sencillamente, crece y no se plantea absolutamente nada, crece sin esfuerzo. David Topí utiliza un término oriental para describir este “no hacer”: Wu-Wei. Según Topí

El concepto oriental del Wu-wei (en chino “No Acción“), describe un importante aspecto de la filosofía taoísta y política, en el cual la forma más adecuada de gobernar es no actuar (forzar las cosas), haciendo énfasis en que no es lo mismo no actuar que no hacer nada. Wu-wei también significa “sin esfuerzo”, y “crecimiento”, ya que, por ejemplo, las plantas crecen por wu-wei, no hacen esfuerzos para crecer, simplemente lo hacen.

En este aspecto, el wu-wei es la forma que mejor nos ayuda a comprender que hay “cosas” que se pueden llevar a cabo y manifestar sin que medie acción humana forzada de por medio, ya que, la no acción, no como reposo o pasividad, sino como el dejar fluir los procesos energéticos que produce cambios por su propia naturaleza, es el punto intermedio, balanceado y equilibrado, entre los conceptos que tocamos hoy de desidia y de laboriosidad.

 

Esta acción de “no hacer” es también muy necesaria. Hay momentos, donde nos podemos dejar llevar por la presión y actuamos sin pensar en las consecuencias, o sin esperar a ver “lo que hacen otros”, por lo que ponemos el turbo y hacemos, en lugar de “no hacer” y esperar.  

Desidia versus Laboriosidad

Relacionado con  Desidia

  • Procrastinar, dejadez, indolencia, falta de interés.
  • Apalancamiento físico y mental
  • Dificultad en ver el “porque” de la misma
  • Hacer nada
  • Pasar por la vida
  • No tomar las riendas
  • Se activa a veces por factores externos: una conversación que escuchamos “Que mal está el trabajo”, puede hacer que nos demos media vuelta y volvamos a casa a tumbarnos en el sofá y ver la TV, en lugar de ir a donde teníamos pensado ir con nuestro CV en la mano
  • “Me da igual”
  • Los políticos se aprovechan de la desidia de los ciudadanos

Relacionado con Laboriosidad

  • Accionar y reaccionar a los acontecimientos
  • Hacer
  • Perseverancia
  • Esmero
  • Socialmente aceptada y fomentada
  • Adicción al trabajo
  • El exceso puedo generar falta de eficacia
  • Sensación de estar en una rueda como un ratón dando vueltas sin llevar a ningún lado, llegando a la extenuación
  • Un exceso de hacer puede esconder una falta de propósito, de sentido.

Como podéis observar, los extremos no son buenos para nadie. Incluso, es muy curioso, como algo tan socialmente aceptado y valorado como la laboriosidad, puede llegar a esconder una pregunta básica: Para qué.

Por otro lado, desde la óptica de la desidia, habréis podido constatar como desde factores externos a nosotros nos generan está desidia. Un claro ejemplo lo vemos en los medios de comunicación donde si prestamos atención a las noticias podremos observar como tratan de generarnos esta desidia con un mensaje de fondo “no se puede hacer nada”, “es inevitable”, “impotencia”. Todos estos mensajes nos empujan a no tomar las riendas de nuestra vida, de nuestra sociedad, de no tomar responsabilidad y acción sobre cómo queremos ser gobernados, y en qué valores.

Conclusiones

Como podéis observar los extremos nunca son buenos. Ahora bien, es importante una escucha interna para detectar: “Qué necesito?”, y aprender a fluir con los biorritmos sin forzar los resultados. La clave es balancear los extremos  y para ello el poder auto-observarnos es fundamental. En definitiva, tratar de fluir con los acontecimientos, con los ritmos para no ir desfasados.  Como siempre, investigad, buscad información, y sacad vuestras propias conclusiones.

Recuerda si quieres trabajar este tema u otros aspectos de tu vida, puedes contactar conmigo para pedir una sesión de registros akáshicos.

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